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Rehabilitación con Magnetoterapia


Se denomina magnetoterapia al tratamiento mediante campos magnéticos. Los campos magnéticos aplicados en medicina son de baja frecuencia y de baja intensidad. En la actualidad, y aunque varía según diversos factores, se considera que su intensidad promedio es de 0,4 – 0,5 gauss.

La magnetoterapia produce un aumento de la presión parcial de oxígeno en los tejidos, hace efecto sobre el metabolismo del calcio en hueso y sobre el colágeno, estimulando la osificación, la cicatrización de heridas, la relajación muscular, la vasodilatación local con efecto trófico, el efecto antiinflamatorio, el efecto de regulación circulatoria y el efecto analgésico.

magnetoterapia

Para los tratamientos fisioterápicos empleamos campos magnéticos variables de baja frecuencia y baja intensidad, la máxima intensidad de aplicación no debe de sobrepasar los 100 gauss, aunque normalmente no se sobrepasan los 50 gauss más que en determinados tratamientos y por baja frecuencia entendemos frecuencias no superiores a 100 Hz.

El aplicador de magnetoterapia más frecuente es un solenoide que produce el campo magnético, incluido en un cilindro de material plástico para facilitar su limpieza donde se introduce la zona a tratar. Existen generalmente dos diámetros de solenoide, los de pequeño tamaño para extremidades: pierna (hasta rodilla) brazo, antebrazo; y los de tamaño grande para el resto de localizaciones. Para aplicaciones generales hay dispositivos especiales, consistentes en una camilla con un solenoide desplazable, dotado de un pequeño motor que realiza barridos sobre zonas amplias o sobre el cuerpo entero.

Para qué se utiliza

 

La magnetoterapia está muy indicada en procesos reumáticos, artropatías degenerativas (gonartrosis, coxartrosis, espondilosis), artropatías inflamatorias (espondilopatías reumáticas, espondilitis anquilopoyéticas) en reumatismos periarticulares, polimialgia reumática, síndromes discales, radiculitis, ciatalgias, periartritis, miositis y tenomiositis. También está demostrada su eficacia en trastornos de la osificación, osteoporosis, retardo de consolidación de fracturas y Sudeck. Además se utiliza en el tratamiento de contusiones, esguinces, luxaciones, contracturas musculares y tendinitis, neuralgias braquial, intercostal, del trigémino, isquialgias, lumbalgia, ciática y migrañas.

Está contraindicado su uso en pacientes portadores de marcapasos, embarazo, enfermedades víricas, micosis, hemorragias o heridas hemorrágicas y hay que prestar especial atención en los períodos de menstruación en aplicaciones abdominales.
En conclusión se trata de una terapia muy eficaz y cómoda para el paciente al ser indolora y se obtienen muy buenos resultados dentro de la fisioterapia.

Maribel Tejero Vidal. Fisioterapeuta y Osteópata en Clínica Beiman.